Activismo digital: Juntan firmas para suspender jubilación

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Lo impulsa la plataforma Change.org y va en línea con otras propuestas, como el pedido de la boleta electrónica y el cierre del zoo; más de 32.000 personas ya votaron para que el ex vicepresidente deje de percibir los $ 140.000 mensuales de asignación

Amado Boudou, ex vicepresidente
Amado Boudou, ex vicepresidente. Foto: Archivo

 

Si a Amado Boudou todavía le quedaba algún otro frente de batalla para sumar a su repertorio, ya lo consiguió: una iniciativa en Internet pide juntar firmas para suspenderle la jubilación de $ 140.000. La idea en contra del ex vicepresidente superó las 32.000 adhesiones en poco más de 24 horas y el número parece no detenerse.

La propuesta, impulsada por un ciudadano a través de la plataforma Change.org , está destinada a la actual vicepresidenta Gabriela Michetti y a la diputada nacional Elisa Carrió que, si el pedido sigue sumando firmas, recibirán una notificación del sitio web.

Aunque la propuesta tiene como objetivo a corto plazo interrumpirle a Boudou la Asignación Mensual Vitalicia -prevista por ley a los presidentes, vicepresidentes y jueces de la Corte Suprema-, la finalidad de la solicitud es que se suspenda el beneficio “a aquellos ex funcionarios que tengan una causa abierta por corrupción o algún otro delito que implique defraudación al Estado hasta que no sea resuelta en la justicia”.

La iniciativa fue creada la semana pasada, el mismo día en el que la Justicia le confirmó al ex vicepresidente que percibiría la abultada asignación. Sin embargo, fue en las últimas horas que los números se dispararon, según indicaron desde la plataforma a LA NACIÓN. Anteayer, la petición contaba con apenas 1500 firmas. Hoy, supera las 32.000.

Las solicitudes iniciadas en la plataforma tuvieron resultado en otras ocasiones. Por ejemplo, una que se inició el año pasado pidiendo la instauración de la boleta electrónica para los comicios electorales superó las 245.000 adhesiones y el actual secretario de Asuntos Políticos e Institucionales de la Nación, Adrián Pérez, recibió a los que la impulsaron. Otra: la que reclamaba el cierre del zoológico porteño sumó 100.000 firmas y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, también fue notificado.

Crece el activismo digital en la Argentina

La solicitudes sobre la jubilación de Boudou, la boleta electrónica o el cierre del Zoo no son aisladas y forman parte de un fenómeno mucho más grande que en la Argentina tiene un impacto mayor que en otros países: el activismo digital.

Los activistas en Internet desconfían de los partidos políticos, creen que el sistema tradicional está agotado y afirman que tienen en la red un arma que definirá a la democracia en las próximas décadas. Y en la Argentina son cada vez más.

La participación política online en el país va más allá de las discusiones coyunturales en redes sociales como Facebook y Twitter, desde donde se convocó a movilizaciones masivas en años anteriores. Por ejemplo, sólo en la versión local de la plataforma Change.org, que permite a los ciudadanos juntar firmas en una causa para presionar a los funcionarios o responsables de un área específica para que intervengan, la Argentina tiene casi cuatro millones de usuarios activos al menos una vez por mes. En ese sistema el país cuenta con la mayor proporción de “victorias” (causas que hayan recibido una respuesta por parte de las autoridades) del mundo.

“En la Argentina hay una cultura de acción. La gente se involucra en lo que pasa y esa presión de la masa crítica hace que un funcionario no pueda mirar hacia el costado”, señaló el director de Change.org Argentina, Gastón Wright, en diálogo con LA NACION.

La cantidad de usuarios argentinos en esa plataforma crece constantemente y en los últimos meses se aceleró: en octubre de 2015 contaba con 2,9 millones de usuarios, un millón menos que ahora. En 2013, cuando comenzó a estar disponible en el país, Change.org sumó 987.000 usuarios.

“Con estas herramientas la gente siente que puede traspasar las barreras de la burocracia. No se trata sólo de publicar algo en Facebook”, agregó Wright, quien además destacó el fenómeno de participación digital se da en un contexto -no sólo local- de “desconfianza” generalizada con los líderes y los partidos, que no logran convencer a los ciudadanos para que se involucren.

Hay casos que incluso llegan más lejos que una plataforma de petición no vinculante. La Argentina también es uno de los pocos países en el mundo donde existe una organización política basada exclusivamente en la participación digital, como es el Partido de la Red. El espacio ofrece a los usuarios registrados el sistema Democracia OS, donde se pueden votar proyectos de ley. Si bien la plataforma funciona hoy, el objetivo al corto plazo del partido es tener a un representante en la Legislatura porteña. En ese caso, el diputado emitiría su voto en base al resultado de la expresión de los usuarios en la plataforma. La paradoja es que para cumplir con su aspiración, el espacio necesita de la afiliación de 4000 personas para obtener la personería jurídica y presentarse a elecciones: nada más propio del sistema político tradicional. Actualmente cuenta con unos 1200 inscriptos y espera contar con los suficientes para las elecciones de 2017, tras no haberlo logrado en 2013.

“La gente está tomando conciencia de que Internet no es solo un medio de comunicación sino algo más potente que empieza a intermediar no solo en las relaciones personales sino en las políticas y económicas”, indicó aLA NACIONel fundador del Partido de la Red y autor del libro Hacktivismo, Santiago Siri. Según él, todo lo relacionado al tipo tradicional de militancia está en franca decadencia y será reemplazado por el uso de nuevas tecnologías. “Cada vez más el ciudadano sabe que puede empoderarse a sí mismo. La tesis final de todo es la soberanía personal, la idea de que podemos prescindir de los grupos de control con aspiraciones mafiosas de poder. Porque al final del día todo gobierno es la mafia que ganó”, sentenció.

El optimismo entre los protagonistas de estos nuevos sistemas, sin embargo, se topa con paños fríos por parte de algunos de los que los miran desde afuera. Según la especialista en partidos políticos y miembro de Transparencia Internacional Delia Ferreira, la participación digital existe, pero está lejos de generar cambios estructurales en los sistemas políticos. “En muchos casos, la participación se limita a la expresión de adhesión de los ciudadanos sin un mayor compromiso de participación y acción colectiva. Son importantes como declaraciones, como un primer paso en el compromiso participativo”, afirmó a LA NACION. Y agregó: “La creciente cantidad de usuarios de estas plataformas se debe a la sencillez de la herramienta, a que no requieren un compromiso mayor y a que logran, en muchos casos, visibilizar un problema público. [Pero] no implican ni aspiran a ser herramientas de participación en los proceso de toma de decisión política”.

Fuente: La Nación

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